¡Prueba clasificatoria pasada! Vamos, que estoy muy contento de cómo salió la clase impartida al grupo de alumnos del Profesor Yifa Tang que la solicitaron. El debate posterior duró más de la mitad de lo que lo hizo la charla. Eso sí, mañana daré mi primera conferencia en Pekín, alrededor de la cual han decidido organizar en el último momento todo un Workshop (jornada científica) en el que otros profesores mostrarán sus líneas de investigación a fin de buscar puntos comunes… ¡un recibimiento científico en toda regla!

Por cierto, ayer me entregaron mi “kit de supervivencia en la Academia”, consistente en los elementos que pueden verse en la fotografía:

Efectivamente, vasos desechables con el logotipo del Instituto y una caja con bolsitas de Té. El azúcar no se emplea, y si lo pides en la cafetería, te traen en un platito un puñado del empleado en cocina. “Allá donde fueres, haz lo que vieres” se cree que decía San Agustín (curiosamente fundador de una orden de inconformistas como Lutero
), así que el azúcar solo será para el café que desayune en el hotel.
Para obtener agua, no hay más que ir a un surtidor que se encuentra en el descansillo, pudiendo elegir dos temperaturas: hirviendo o del tiempo. No obstante, en mi despacho todavía pervive un termo de los que antiguamente traían los bedeles a los profesores de la Academia.

Los tiempos cambian y el “hágalo usted mismo” gana cada vez más adeptos.
Marchando una de curiosidades chinas fuera de la Academia… camino a la Academia, he recibido mi primer folleto de publicidad desde que estoy en Pekín. Seguramente los siguientes acaben incordiándome como me sucede en España, pero el primero siempre hace ilusión:

Si queremos, por poco dinero se puede comer en la ciudad. Los precios por plato que aparecen en el folleto de este restaurante (me hace gracia que le añadan la “i” a la dirección web, como si fuera un producto de Apple) van de los 10 a los 20 Yuanes, cuyo equivalente en Euros sería 1,09 y 2,17 respectivamente. Si le sumamos una cerveza o un refresco por 3 Yuanes (¡0,33 Euros!), por un menos de 4 Euros podríamos saciar nuestro hambre con dos platos.
Por cierto, no os perdáis la sección de “identidad corporativa” del restaurante, no tiene desperdicio. Tampoco las ofertas de trabajo se quedan atrás: se especifica el sexo y la edad del empleado requerido, el alojamiento y comidas están incluidos en el contrato, los repartidores emplearán vehículos eléctricos, y el salario fluctúa según el puesto entre 195 Euros y 206 Euros más las comisiones. Considerando los gastos ahorrados por el alojamiento y manutención, así como el coste de la vida, la paga quizás no es tan escandalosamente baja como parece.
En fin, que el día aquí ha dado ya todo lo de sí que podía, así que me recojo que mañana toca madrugar para el primer “gran día”
.
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