oct 042010
 

¡Buen inicio de Curso Académico 2010-2011!

Dicen que por las prohibiciones de un país se pueden averiguar sus vicios. De esta forma me chocó cuando en mi primer viaje a Pekín, me encontré con numerosos carteles que prohibían escupir al suelo. Sin ánimo de alejarme de la temática que quiero tratar en este post, comparto con vosotros un extracto del escrito que el Decanato ha remitido a todos los alumnos que inician sus estudios hoy en nuestra Facultad:

La Facultad de Informática es un espacio de trabajo y convivencia entre personas con diferentes funciones. El objetivo de la Facultad es el desarrollo de tareas docentes e investigadoras en el mejor entorno posible. Por ello las diferentes personas implicadas deberán observar unas normas básicas para el buen desarrollo de estas tareas. Entre estas normas básicas de convivencia nos gustaría destacar las siguientes, sin obviar cualquier otra que el sentido común pueda determinar:

• Normas básicas de conducta en clase (aula y laboratorio)
→ El comportamiento tanto en aulas, laboratorios, como en el resto de la Facultad debe facilitar la convivencia y el respeto mutuo entre profesores, alumnos y resto de personal de la Facultad.
→ No se puede comer o beber ni en aulas ni en laboratorios.
→ Los teléfonos móviles deberán estar desconectados o mantenidos en silencio, no estando permitido atender llamadas ni mensajes en las aulas y laboratorios, ni realizar fotografías o grabaciones.
→ En las aulas, laboratorios y pasillos se debe mantener silencio durante las horas de clase.
→ Todos los usuarios deben respetar y velar por el buen uso y cuidado del material del aula o laboratorio.
→ No se puede fumar en ninguna zona de la Facultad.
→ Las horas de clase están dedicadas a la docencia por lo que no se deben utilizar para otras actividades como leer el periódico, realizar pasatiempos, etc.

• Asistencia a clase y puntualidad
→ Se deben respetar los horarios de las clases y asistir con puntualidad a las mismas. Las clases comienzan a las horas en punto (excepto en el doble grado que lo hacen a las medias) y tienen una duración de 50 minutos. El profesor tiene potestad para impedir el acceso al aula a los alumnos que no lleguen a tiempo a clase.
→ No se puede abandonar el aula durante la clase salvo motivo de causa mayor.
→ El control de la asistencia de los alumnos lo determinará en cada caso el profesor de la asignatura. La asistencia se considera fundamental para obtener buenos resultados académicos y en muchos casos forma parte del método de evaluación.
→ No se pueden realizar actividades ajenas a las clases durante las mismas.

Para empezar, quiero aplaudir al Decanato por esta iniciativa, pero no puedo evitar ser invadido por un pesimismo debido a la situación. Si a una persona mayor de 18 años, por lo tanto legalmente adulta, se le tienen que recordar normas tan básicas como no comer o beber en el aula, usar el teléfono móvil o fumar… es que estamos tocando fondo. El problema no radica tanto en el desconocimiento de dichas normas básicas de conducta fundamentadas no solo en el respeto al profesor y a los compañeros de estudios, sino en el hecho de que esto es síntoma de que el respeto al resto de la sociedad se ha perdido completamente.

En la edad adulta se dan muchísimas cosas por aprendidas y entendidas, aspectos que como bien indica el escrito, son de “sentido común”. Desgraciadamente, la educación se ha convertido en una asignatura pendiente, que difícilmente se ha podido impartir en colegios e institutos, puesto que en la Universidad tenemos que tomar medidas como el texto de más arriba.

No obstante, tengo que romper una lanza por los alumnos que he tenido hasta la fecha, ya que no puedo decir que haya tenido problemas con su conducta. Este escrito me ha hecho reflexionar sobre la situación actual en las aulas, y es que en España hemos pasado de una época en la que los profesores pegaban a los alumnos, a otra en la que se da al contrario. Afortunadamente para mí, la universitaria no es una enseñanza obligatoria y el docente carece de la responsabilidad sobre el alumno fuera del aula (una vez expulsado por mal comportamiento), con lo que no puedo terminar estas líneas sin expresar mi solidaridad con los compañeros de secundaria… aunque esa, esa es otra guerra.

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