“¡Yo soy español, español, español..!”
Estamos todavía que no nos lo creemos… ¡Campeones del Mundo! ¿Quién nos lo iba a decir? Ayer la Asamblea de Estudiantes superó con creces el apelativo de hervidero y la frialdad nórdica se dejó contagiar por la vena española.
Eso sí, al principio veíamos a mucha gente que entraba con camiseta naranja y pensábamos que íbamos a estar fuera de lugar, a pesar de contar con mis compañeros del NTNU… pero fue al comenzar el partido y ver las primeras jugadas maestras de la Selección, que los locales no solo comenzaron a aplaudir, ¡sino a animar! Es más, llegamos oír varios “¡Vamos, España!” con acento noruego.
Al final se desató la locura. Gritos, abrazos, aplausos… los holandeses recogieron velas inmediatamente, sin hacer mucho ruido y los noruegos esperaron hasta el momento culmen de la premiación para dedicar la mayor de sus ovaciones. Laura y yo nos emocionamos con esto más de lo que estábamos tras el partido.
Y bueno, me temo que es el momento de decir adiós a Trondheim después de un mes de experiencias totalmente positivas aquí. Durante este mes me he integrado en el el grupo de investigación de aquí, el cual me ha brindado la mejor de las acogidas y el mejor espacio de trabajo para la puesta en común de ideas. Fruto de todo esto son una serie de líneas de trabajo que hemos iniciado en este periodo y que esperamos nos den sus frutos en un medio y largo plazo. ¡Crucemos los dedos!
Así que este no es el final, ¡sino más bien el principio!





















