Antes de nada: “¡Villa maravilla!”
Más que “última cena”, ha sido “última comida de trabajo” con la Profesora Elster antes de que inicie su sabático. Como era de esperar, su sabático se reducirá únicamente a no impartir clases, pues a lo que Investigación se refiere, tiene ya la agenda completa para los próximos 365 días. Por lo tanto, se quiso dotar de cierta ceremonia al día de ayer mediante una reunión informal delante de unas cuantas viandas. En la reunión informamos del estado del trabajo actual y procedimos a planificar el siguiente, que no es poco
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Y por la tarde-noche… ¡partido de España! Esta vez decidimos organizarnos en condiciones e ir a verlo a uno de los pubs de la Asociación de Alumnos de la NTNU. Como veréis en su página web, esta asociación es muy activa y está organizando eventos interesantes todos los días.
Digo “uno de los pubs” porque en el edificio donde está ubicada la asociación hay ¡más de 20! Pero aclaremos esta afirmación: La asociación está compuesta de otras a su vez y cada una tiene su propio minibar, con lo que técnicamente, cada habitación del edificio sería un pub. Una curiosidad más del edificio es que tiene 100 años como la universidad y tras numerosas remodelaciones y “personalizaciones”, aún no se han aclarado cuántas plantas tiene ni hay un plano fiable del mismo, inquietante.
¿Es ésta la Rose Red (la casa que se construye a sí misma) noruega?
Por supuesto un servidor animó a España, pero esta vez traje refuerzos vikingos
Andreas y Aleksander, así como a Ján, que estuvieron animando durante todo el partido. Esto es outsourcing y lo demás, tonterías.
El resto del público animaba a uno y otro equipo a la vez (habían venido a ver buen fútbol y no salieron defraudados) pero si bien el gol de Villa fue celebrado, creo que nadie lo hizo como un servidor. Creo que mi grito cruzó el umbral del dolor de más de un oído noruego hasta el punto que rivalizó con el sonido del martillo del dios Thor… y por eso hoy está lloviendo a mares.
En cualquier caso, este tiempo motiva mucho al trabajo que tenemos por delante, ya que no es lo mismo estar en el despacho y ver por la ventana un sol espléndido. Hay que ser siempre optimistas, ¿o no?








