Misión a Taiwán: La Auténtica Mesa del Restaurante Chino…

Viernes 11 Abril 2008 - 6:57:52 PM

Por Angelo Nero

… rechace imitaciones.

Mis queridos y fieles lectores, vuestro más servil informador finaliza con este post sus Crónicas Taiwanesas. Espero que de verdad hayan servido para entreteneros y mostraros las maravillas de las Indias Orientales tal y como yo las he vivido.

El tema que nos va a ocupar esta noche es el banquete de clausura del Simposio. El evento tuvo lugar en un hotel de lujo en… sí, lo habéis adivinado, en la zona ultrapija (otra) de Taipei. Y cuando digo de lujo, digo de lujo lujo lujo. Nos recibió todo el personal formado en la planta baja con múltiples reverencias. Acto seguido, nos montaban en el ascensor con la planta ya fijada. Al salir, otro cortejo de personal nos volvía a recibir. La verdad es que tenemos la sospecha de que eran los mismos de abajo y que habían subido a toda velocidad por las escaleras o el montacargas, como se parecen tanto…

Nos ubicaron en una sala enorme con varias mesas de auténtico restaurante chino, con su plataforma giratoria y todo ;-).

Buen menú, buen menú
El menú, como podéis ver era muy variado y extenso. Conseguí comer de todo porque nos daban una pequeña degustación, pero aun así, casi capitulo.

La mesa tenía una separación bastante particular entre dos sillas específicas. En esa separación, había un cartelito que bien podría ser el número de mesa. Cuando la camarera nos apartó para servir, entendimos qué quería decir el cartel.

Servidor de Comida
Vamos, el cartel es el típico letrero rojo de plástico malo con el logotipo de Coca-cola que se puede encontrar en la barra de cualquier bar y que pone “Reservado Camareros” (y que todos pasan de él, claro). Y hablando de camareras, éstas son muy serviciales. Por hacerte, ¡te ponen hasta la servilleta! Hubo unas cuantas situaciones curiosas y embarazosas, ya se sabe, de un evento científico surge un auténtico crisol de culturas.

Todo banquete de evento científico que se precie ofrece algún número artístico. En este caso, un grupo de muchachos nos ofrecieron su particular visión de la música tradicional china, añadiéndole unos fondos Techno y una coreografía parecida a la de los Power Rangers y/o Nacho Cano.

Mejor que Nacho Cano
No lo hacían nada mal. Los ritmos eran pegadizos y la destreza demostrada con los instrumentos hipnotizaba por momentos. Eso sí, observemos el vestuario del único integrante masculino: auténtico colegial manga equipado con su corbata de moda. Observemos también a la intérprete del ¿koto chino? (izquierda): ese flequillo y ese vestido popero, vuelve “La Movida” a Malasaña. La música recordaba a un remix entre las bandas sonoras de Bola de Dragón y Final Fantasy Asterisco, y hasta llegaba a ser bailable. Digamos, que estos chicos, en su afán de combinar lo tradicional con lo moderno son… los auténticos Retromodernos Taiwaneses. No podía ser de otra manera.

Durante la cena, tuve la oportunidad de hablar con el organizador del Simposio, Simon C. Lin. Es el Director del Centro de Computación de la Academia Sinica, todo un alto cargo en la isla ahora mismo.

JL con Simon C. Lin
Fue un honor para mí. En ese momento recordé una de las batallitas que nos contaba Don Luis Gallego, uno de mis profesores del ICAI y ex-directivo de IBM, en la que nos aleccionaba sobre el protocolo oriental (a saber cuántos tratos cerró este gran hombre). Así que eché mano a la cartera, saqué mi tarjeta de visita y la cogí con las dos manos de tal forma que él pudiera leer su contenido. A la vez que me inclinaba ante él para dársela le dije que aceptara mi humilde invitación de alumno de doctorado para visitar nuestro país y estrechar contactos (a la vez que daba las gracias en chino). Él se quedó muy sorprendido, se inclinó para recoger mi tarjeta de visita y me preguntó con una amplia sonrisa si había estudiado chino y cultura. Yo le respondí que el suficiente para mostrar respeto a la cultura que te hospeda :-). El fotógrafo oficial del Simposio no perdió tiempo para inmortalizar ese momento, así que aparecerá en las fotos de la web en breve.

Y después de todo esto, nos recogimos. Pero antes de meterme en mi habitación, recibí un regalo muy particular de Sham, el indio que vino con nosotros al “Lonely Planet” y con el que he entablado una gran amistad.

Un regalo muy particular
¡Ya tengo comida para mañana! Una degustación de auténticas delicias indias. Poner 3 minutos en agua hirviendo y listo :-D.
Mañana tengo el vuelo a las 19.30 hora zulú y hago la ruta inversa. Si todo sale bien, estaré el domingo por la mañana en Barajas. ¡Nos vemos!

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