Misión a Taiwán: Charlas, Gripe Aviar y Paella

Miércoles 9 Abril 2008 - 4:07:45 PM

Por Angelo Nero

Muy buenas noches desde mi humilde morada en la residencia de la Academia Sinica.

Desde mi ventana en la Residencia de la Academia Sinica
Mientras vosotros dormíais (u “os hacíais los dormidos”) han pasado algunas cosillas por este lado del globo. Quizás no sean tan rocambolescas como las del viaje en sí, pero siempre creo que merecen ser contadas :-).

Una de las cosas buenas de esta residencia es la proximidad con el emplazamiento del Simposio (por número de participantes, Simposio suele ser mayor que Congreso, que a su vez es siempre mayor que Workshop). Lo malo es que en la planta de abajo están haciendo reformas (¿me suena de algo?). A las 7 en punto, hora a la que afortunadamente tenía programado mi alejamiento de los brazos de Morfeo, dio inicio un concierto que arrancó con un solo de taladradora, para luego dar paso a un acompañamiento de martillo. Este último era tan fuerte que pensé que se trataba de un encuentro internacional de “Maceros del Congreso de los Diputados”.

Una vez en el Simposio, me dirigí a registro para que me dieran la acreditación. Después de unas cuantas reverencias y de identificarme como “speaker” (conferenciante, no altavoz), me dieron mi chapa de identificación por un lado y un cordel para engancharlo por el otro, ambos de un color preestablecido. Y es que aquí han heredado de los estadounidenses ese gusto innato por los códigos de colores. Me tocó morado y no me puedo quejar, porque a los asistentes del tutorial del lunes y martes… les tocó marrón. Cuando iba a engancharlos para colgármelos, oigo a una de las secretarias berrearle a la que me entregó los objetos y acto seguido, éstos habían desaparecido de mis manos. La secretaria chillona me los había cogido para engancharlos ella, a la vez que le echaba una mirada reprobatoria a su compañera/subalterna. Increíble, ¿si eres conferenciante no te aplican lo de háztelo-tu-mismo? ¿sirve también para los muebles de IKEA?

Y con mis cosas, me dirigí a la sala de conferencias. Además de unas sillas ergonómicas, cada puesto estaba dotado de enchufe, conexión de red (además de la WIFI existente), micrófono y… ¡botones para votar! A continuación os pongo un primer plano de los mismos:

A votar
La verdad es que todavía no he descubierto cuál es el botón para votar al PIE (Partido Independentista Escurialense), mañana preguntaré.

Por otro lado, me encontré con el sector hispano del CERN, amiguetes de otros congresos o como yo suelo definir, “mi familia del Grid”. Uno de ellos, no voy a dar nombres por razones obvias, tuvo una movida bastante gorda en el aeropuerto por el tema de la gripe aviar. En el aeropuerto te hacen pasar por un escáner de temperatura con el que verifican si tienes o no fiebre, al más puro estilo Predator.

Predator 2

Bien, a esta persona le pitó el cacharro sobremanera y la apartaron. El aviso era claro, o se recuperaba antes del domingo (cuando tiene su vuelo de vuelta) o tendrá que permanecer en cuarentena… Ahora mismo está a base de la aspirina estadounidense que le estoy pasando, del tipo Hulk (ya sabéis, hay aspirina fuerte, muy fuerte, extrafuerte, ultrafuerte y Hulk) y parece que se está poniendo mejor. Este tipo de aspirina es el que me tomo cuando tengo síntomas gripales y oficialmente “no me puedo poner enfermo” (en Investigación, siempre).

¿Cuál os imagináis que es la comida oficial del congreso? ¿Y los cubiertos?

Al rico Pollo Teriyaki
Acertásteis ;-).

¡Y esta noche tocaba la recepción! Nos llevaron al corazón y zona ultrapija de Taipei, en un autobús muy característico. Además de tener cortinas de macramé y estampados de vivos colores, tenía dos pisos y dos televisores.

Doble tele, doble placer
“Taiwán, donde la tradición y la tecnología se dan la mano”…

El destino era un restaurante de “comiditas del mundo” ubicado en la azotea de un edificio. Entre las delicias exóticas que encontramos en el buffet había un plato llamado “Arroz con mezcla de productos del mar”. Ahora mismo no sé de qué se trata, así que adjunto foto para que me echéis un cable:

Me suena de algo, pero con ese nombre...
¿Quizás la SGAE mira también los nombres de los platos típicos? Ah, ¡y había también sangría!
El postre estuvo amenizado por unas habilidades con tenedores y cuchillos, puntos de equilibrio y centros de gravedad, realizadas por nada menos que uno de los físicos españoles del CERN. ¿Dónde estaría trabajando si no?

El mago residente del CERN

Y sí, Eddie, desde la azotea se podía vislumbrar el famoso Taipei 101, con sus 509 metros y 101 pisos (no se curraron mucho el nombre), en todo su esplendor. Lástima que no tenga edificios altos cerca, porque la impresión que da es de ser más bajo. Pero a mí me pareció increíble, no obstante.

Taipei 101
Al más puro estilo “Taipei, Taipei”…

Bueno, pues mañana más de lo mismo. De entrada se presenta un día bastante monótono salvo por lo interesante de las sesiones… pero nunca se sabe :-).

2 Comentarios »

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  1. Bluevelvet

    La paella también Made in Taiwan????
    NOOOOOOOOOOOOOOO

    Comentario dejado en 11 Abril, 2008 @ 12:08 pm

  2. Angelo Nero

    Si yo te contara… ¡tendrían que matarme!

    Comentario dejado en 11 Abril, 2008 @ 5:17 pm

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