Cosas de mi hija
Llego de una agradable comida con Los Relámpagos, donde me he reencontrado con Pepe Armenteros y al llegar a casa, entro en el garaje y me encuentro con mi hija.
Pongámonos en situación. Su coche tiene el capó abierto y ella con una linterna está buscando algo. Bien, os parecerá una situación normal, pero no. Primera cuestión ¿Cómo puñetas ha dado con la palanquita para abrir el capó? Segundo ¿De verdad se ha atrevido a abrirlo? Tercera cuestión ¿Se va a ensuciar las manos toqueteando el motor?
- ¡Papi! – Vaya hombre, me ha descubierto.
- ¿Qué haces?
- Busco
- ¿El qué? – Por un instante me desconcierta. No es miedo, es precaución… a ver la que prepara
- Lo que se le ha caído
A veces con la niña, es complicado saber si es mejor estar callado o seguir indagando. Me inclino por lo primero y me encomiendo a San Benitiño.
- Papi, habrás visto muchos bebes con un piececito al aire porque han perdido su patuquito
(Ahora si, empiezo a acojonarme)
- Pues esto igual. Volvía yo (al fin empieza a narrar la historia) de la ciudad sin ley y el volante me mete un pitido; le miro y me dice: “falta un litro de aceite” y digo yo ¿dónde se le ha caído? Por vamos, si lo encuentro, se lo pongo en su sitio otra vez. Y si no, me voy al club del Gourmet y…
…
…
…
- Mira, no me acuerdo de tu padre, porque soy yo. A ver, déjame que lo relleno yo.
Intento abrir el tapón. Está durísimo. Debe ser un cierre de esos de “eche aceite si tiene huevos” Veo que mi hija ha cogido un martillo. Me desconciertan estos cambios de pija a machorro que de vez en cuando la dan.
Una vez echado el litro de aceite, veo a mi hija que se abraza a su coche “ais, si es que es una cosita” Anda, jódete. Ni son todos los que están…
Sin Comentarios »
RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI
No hay comentarios.. todavía.


