Empiezo a pensar, uffff, no es bueno pensar tanto, hoy me he levantado, no sé, pensando mas de lo normal.
Dentro de mí, una angustia, un dolor pectoral invade mi alma e intento afinar mi dolor, ¿por qué se me caen las lágrimas? No entiendo, ¿qué te pasa Eddie? me pregunto, ¿qué te hace llorar? Un segundo recorre el silencio y encuentro la respuesta, silencio, solo silencio, es más… solo.
Eddie, sé lo que te pasa, pienso; no te ves solo, se te hace la semana cuesta arriba hasta que llegues al fin de semana, tiempo en el cual ya sabes como lo vas a emplear, de pensarlo… ufff, da miedo.
Miras a tu alrededor, ¿qué es lo que ves Eddie? me pregunto de nuevo, cajas, estanterías medio vacías, huecos en los que hace poco había cosas que se compartían, dolor; sobre todo mucho dolor. No se como explicar, dolor por querer, o dolor por haber querido. Todos esos huecos vacíos, son recuerdos, no los ves, pero sabes que estuvieron ahí.
Una lágrima. Te la secas con los dedos y te sorprendes…. pero… ¿qué pasa? Esta semana has estado bien, lo vas logrando Eddie, y ¿ahora? ¿Por qué lloras Eddie?…
te preguntas otra vez. No sé lo que te está pasando…. Fuiste tú el que tomaste la decisión Eddie, en teoría no tendrías que estar así, te contestas.
Vuelvo a pensar, miro otra vez al mi alrededor… silencio, recapacito y solo ves lo que quieres ver, dejas de mirar ciertos rincones, objetos que quieres que se los lleve pero, que no puedes ni tocarlos, ni verlos tampoco, figuras que hace poco pasaban desapercibidas, que antes no sabias ni que estaban.
No te das cuenta y de repente cae, otra más, y te preguntas otra vez… ¿has hecho lo correcto?… sí, yo lo tengo claro, si no, no lo hubiera hecho, ¿entonces, por qué estas así?
Silencio de nuevo. Cavilas de cómo fue, de cómo se lo dijiste, de su reacción. Se fue a la habitación y tú te quedaste en la cocina sin más, sentado cabizbajo mirando al suelo con los codos en las piernas y en las manos, apoyando la cabeza. De repente un dolor invade todo el ser que puedes llegar a ser, te ahoga, te neutraliza y te paraliza…. la oyes llorar, pero sabes que no es un sollozo cualquiera, es el dolor extremo.
Empiezas a llorar y te tapas los oídos, no aguantas lo sollozos y después de diez minutos te vas con ella a la habitación, suspirando te acercas la das un abrazo y un beso en la frente y… ¿por qué Eddie…. es que ya no me quieres? Me coge del brazo, me acaricia, y la digo que me voy a dar una vuelta….
Otra lágrima, te la secas y la miras. Recuerdas que cuando me levanté de la cama, sus manos sujetaban suavemente mi brazo, sus dedos se desplazaban por mi piel hasta llegar a los míos, a partir de ahí, solo…… me quedé solo.
Ese último pensamiento….no se puede describir, debes sentir para saber, que ahí, fue el final.
PD/: Gracias a todos por estar ahí, todos y cada un de vosotros me estáis ayudando para que esto sea lo más llevadero posible y os digo con el corazón en la mano, que os quiero. Vicky, Cris, Laura, Yafo, Juan, Sergio, Jose….os quiero.
¡Viva yo!.