Un rompecabezas
Creo que desde que murió Angela, mi mejor amiga, empecé a plantearme este juego tan apasionante llamado vida.
Nunca he creído en el azar; las casualidades no son, si no un puzzle enorme donde cada uno encajamos las piezas que se nos dan al nacer y todo para formar un enorme mosaico diseñado - celestialmente diseñado - donde todo conecta perfectamente. No creo que en esta senda que recorremos haya sitio para sucesos que ocurren por que sí. Suceden, bien es cierto, sin embargo pienso que tienen un significado, son una pieza que unirá otras muchas; lo interesante y lo que realmente me fascina, es descubrir el por qué ahora mismo tengo este cacho entre mis manos. No lo sé y eso me desconcierta.
Intento adivinarlo, volviendo sobre otras piezas que ya están ubicadas y eso me divierte a veces aunque últimamente me hace daño. Parto de algo, de un momento, de un instante del 2004. Fue un año de muchos cambios fulminantes donde de lo que se trataba era de mantener el equilibrio. Hubo algo, formado de dos partes. La primera se resolvió rápidamente y fue lo que fue y ¿la segunda? ¿Debo unir un nombre a una frase? ¿Me quedo con la frase? ¿Qué significado tiene? No lo sé. Casi 4 años después y me siento como si estuviese en una habitación a oscuras y buscase el interruptor de la luz. Sí, sé que está ahí, sin embargo no consigo localizarlo.
Luego hay otro momento, que actualmente me pesa aunque hace unos meses me alegraba y que consiguió sorprenderme. Digo que me pesa, sí, incluso me ha llegado a desesperar y ahora… no tengo ni idea de cómo estoy. Eso me asusta ya que a mi me gusta tenerlo atado, controlado asumiendo que siempre hay un efecto sorpresa, que lo descoloca todo que llega a dejar un saborcillo dulce… Y ahora, el efecto sorpresa puede expresar que tal vez sea el final, la renuncia, el adiós o… no, tal vez sean los últimos coletazos y esté en el camino adecuado para acertar con el interruptor, para encajar sin miedo la pieza que ahora tengo delante. Es tan difícil leer el silencio, escuchar lo que nunca se contará, rozar lo que nunca se tornará en material… Sigo ahí. No sé si seguir pero es posible que siga. Seguiré aunque tal vez no lo haga.
Hoy me ha venido a la mente la frase de un amigo que hace años me dijo: “Dios se sirve de las personas para comunicarse contigo” Si, es cierto o por lo menos yo siempre lo he pensado así aunque ahora mismo tengo un nudo mental que no me deja respirar. Tal vez se deshaga el solo cuando mis manos jueguen con el agua fría de un riachuelo.
En este instante me encantaría cerrar los ojos y viajar hasta Cabo Silleiro, frente al Océano Atlántico, el cual siempre descarga mi alma. Tengo la cabeza demasiado caliente y eso es lo que me frena, lo que me entristece. Ayer, frente a la luna llena, solo pude llorar de desesperación. Y no puedo huir de mi tormenta. No sé como hacer que el sol resplandezca y llenarme de sus tonos dorados. Lo haré. Tomaré la decisión sin mirar atrás. Puedo hacerlo aunque sé que me destrozará en el primer sorbo, anestesiándome lentamente en los siguientes. Me toca perder, ya me ha quedado claro. No sé jugar y retrocedo. El miedo al cual conseguí matar, ha renacido con lo que mis ojos le han contado. Los sueños solo atenúan el daño, por ello fueron inventados. Lo que he visto, si es un mecanismo de defensa, para mi es muy cruel, si es una realidad… me iré sin despedirme.
Es muy simple… es muy complicado… es otra pieza más del puzzle de mi vida con un significado, bueno o malo. Tal vez este año lo descubra.
Perdonadme si cierro esto.
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