¿Qué queda de la música?
Decían en la Verbena de la Paloma “hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad” y efectivamente, así es. Este link me lo ha enviado Ignacio de Pekenikes… me he quedado pasmada y mi padre en plan peque Sinclair “Otra vez!”
Cuando me preguntan que si toco la guitarra digo siempre: “Pero si lo más espectacular que hago, es afinarla” Con este invento he pasado a ser una pringá. A raíz de esto, mi respuesta ha cambiado “Pero si lo más espectacular que hago, es sacarla brillo” (y guardarla con mimo, en su estuche de fibra).
Estos adelantos me parecen geniales, pero a la vez echo la vista atrás con nostagia. Ahora, exiten aparatejos que te afinan la voz. Es increible, te encuentras en un estudio de grabación y da igual si afinas o no, tú tiras millas que la tecnología te “ayuda”.
El otro día, Luis trajo su Strato y una pedalera nueva y me dijo: Vicky, cierra los ojos y dime a que te suena Dió varios acordes y le dije: ¿¡Has traido una Les Paul!? No, era la Strato con sonido “tuneado”. Cosa que me parece una aberración; cada guitarra tiene su sonido aunque dentro de cada marca, todas tienen diferentes matices por las maderas. Y eso es lo que hace a cada guitarra única.
Otra cosa, son los aparatitos que te hacen voces. Si quieres una por arriba, una octava, una por abajo… pisa el pedalito y hala, a correr. Es tu voz, haciéndote coros, por lo cual siempre irá perfectamente encajada con la tuya.
¿Y los conciertos de los grupos y solistas de moda? Todo grabado. Sonido plano, sin acento, sin vida, sin pasión…
Lo que verdaderamente hace grandiosa la música, es la naturalidad. Antes de empezar, esos nervios… la gente mirándote expectante y tú deseando que alguien de el primer acorde. Escuchar al batería: un, dos, un, dos, tres, y… Ahi arranca todo… no piensas en si entrarás, no piensas si pillarás el tono, no piensas si recordarás la letra… simplemente sientes y te dejas llevar. El sonido se mete en tus oidos y fluye por tus venas. Te fundes en los temas, ellos te embrujan y cuando lo terminas, algo recorre tus piernas hasta tu cabeza y no puedes evitar mirar a tus compañeros. Esa mirada, expresa más que todo lo que diríamos con palabras.
Y cuando, en el segundo o tercer tema, el grupo calienta… es un subidón inexplicable. Simplemente te sientes fundido con tus compañeros, siendo meras marionetas de una melodía. Melodía que te pide un break, una escalita en el bajo, un dibujo en la guitarra… ella es la que manda, ella se sirve de ti para llegar al corazón de la gente.
Por eso, por muy perfeccionista que sea, lo bonito es que la canción lleve su cadencia.
Me decía Pepe Barranco, que el músico grandioso, es el músico humilde. El ha promocionado a muchisima gente, y como todos en este mundillo huyen de los que “yo toco la guitarra” “yo canto” “yo toco la batería” Pepe dice que su grupo está formado por David Gwynn (”a mi me gusta tocar la guitarra”), Steve Jordan, uno de los baterías de Eric Clapton (”bueno, si me gusta la batería, ojalá supiese sacarle partido”), Helen (que me dijo: “Dicen que tienes una voz muy dulce y clara, que ganas tenía de conocerte”)… Es verdad, el músico humilde, el más gandioso (y el mejor guitarra solista, el que sale con una Telecaster y sán sacabó jajajajaja)
Y ¿el mismo Pepe Barranco? Cuando le preguntas qué sintió cuando los Beatles vinieron a España, qué sentía en Las Ventas cantando momentos antes… el te responde: “Recuero que me sentaron al lado del paleto este… erm, John Lennon” (*) Cuando Pepe llama paleto a alguien, es en broma. Significa que le admira.
No es afán de protagonismo, no es “voy a cantar para lucirme”, no es eso, es algo diferente… es vivir lo que cantas, sentir cada acorde… Esto es una droga.
Recuerdo en Heron City, hace tres años, en el 50 aniversario de la Strato (que cierta elementa, no dejo disfrutar a mi amigo) conocí a Salvador Poquet, y cuando mi padre se le acercó y le dijo: “vamos a hacer un temita” él le dijo: no, que si me liaís no puedo estar con el resto de la gente… ¡Menuda Jam Session que montaron! Efectivamente, le liaron y se liaron muchos a tocar. Es lo que pasa, es la misma historia (No me tientes, que no tengo fuerza de voluntad)
Decía Liszt: “La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso”
Y para que luego me diga mi madre: “Hija, la música tira mucho” y yo la responda “Si mami, te envenena y no puedes dejarla” “No, no, si me refiero que vuestro equipo, tira mucho de la luz y mira que birria de bizcocho me ha salido”
Bueno Nero, ya tienes regalo de bodas, una Gibson self-afineitor… Y para Bluevelvet: unos tapones para los oidos jejejeje.
PD: Siento la parrafada, pero es que acabo de tener ensayo…
Sin Comentarios »
RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI
No hay comentarios.. todavía.


