8 de noviembre. Un cumpleaños más sin ti. Con el corazón entre mis manos y mil cosas que decirte, me encuentro envuelta en un ensordecedor silencio. Como todos los años, miro al cielo y te felicito.
Transcurre el tiempo y me cuesta entender la razón por la cual te tuviste que marchar tan temprano. Tenías muchos sueños, muchas ilusiones… ¿recuerdas cuando estuvimos aquel verano, en El Escorial en OPEN? ¿recuerdas cuando te venías a dormir? ¿y cuando iba a comer a tu casa? ¿te acuerdas de los recreos en el cole, las excursiones, nuestras interminables charlas de pre-adolescentes, los cumpleaños en el burguer?
Aún guardo esos dibujos que nos regalábamos. El estuche de cerecitas en el último cumple que viviste conmigo, el collar de conchitas que me compraste en La Toja.
A veces me pregunto cómo será el día en que nos encontremos. ¿Me recordarás? ¿Nos podremos dar un abrazo? ¿Volverá a ser lo mismo?
Otro cumple y no estás. Te recuerdo con alegría, con nostalgia; No es el tiempo el que cura esa herida, si no el cariño de tu amistad, que pese a la lejanía, sé que no se ha perdido.
Te echo de menos. Muchas felicidades




